Roansa: una historia familiar que transforma la construcción desde 1934
La empresa que empezó en un pequeño garaje es hoy un referente en edificación industrializada, sostenibilidad e innovación técnica.
El año 1934, en Vic, Jaume Anglada —abuelo del actual director— empezó a fabricar pequeñas piezas de hormigón en un garaje bajo su casa. Eran los inicios de un sector que prácticamente apenas nacía, y aquel pequeño taller artesanal se convertiría, décadas más tarde, en una empresa pionera en prefabricados en Catalunya. Con el tiempo, el negocio creció: del garaje pasó en un patio, y del patio a unas primeras instalaciones industriales. Sería ya con la segunda generación, encabezada por Josep Anglada, cuando la empresa hizo un salto decisivo en capacidad productiva. El 1969, coincidiendo con el nacimiento de su hijo Santi Anglada, la familia inauguró una fábrica especializada en viguetas pretensadas de gran producción, un punto de inflexión que marcaría el inicio de la Roansa moderna.
A lo largo de 90 años, la empresa ha evolucionado hasta convertirse en un referente en edificación industrializada. Del simple prefabricado tradicional se ha pasado a una concepción completa de construcción industrializada en hormigón: naves para la industria, centros logísticos, edificios comerciales, oficinas, hoteles, equipaciones y un segmento en expansión —la edificación residencial unifamiliar, plurifamiliar y en altura. Esta última línea, creada hace menos de una década, es hoy uno de los motores de crecimiento de Roansa, impulsada por la demanda creciente de vivienda industrializada y por la apuesta europea hacia sistemas constructivos más eficientes y sostenibles.
A pesar de su dimensión industrial, Roansa mantiene intacta su esencia familiar. “Los valores no los podemos perder”, explica Santi Anglada. La empresa combina la proximidad y la empatía con el cliente con un alto grado de profesionalización interna. Una oficina técnica potente —que el director define como “sobredimensionada”— permite a Roansa colaborar en los proyectos desde el inicio y aportar soluciones a medida, huyendo de la estandarización que suele caracterizar el sector. Este valor añadido es, según Anglada, uno de los elementos que más diferencia la compañía respecto de la competencia.
Actualmente, Roansa dispone de un equipo de más de 60 trabajadores distribuidos entre producción, oficinas, ingeniería, administración y montaje. En todas las obras, el montaje está liderado por personal propio, un factor que garantiza control y calidad en la ejecución. En cuanto al mercado, la empresa opera principalmente en Catalunya —especialmente Barcelona y Girona— y mantiene una presencia creciente en Andorra. De manera puntual, también trabaja en Francia y en las provincias de Tarragona y Lleida.
Sostenibilidad e innovación
La sostenibilidad es otro de los pilares de la compañía. Roansa genera más del 60% de la energía que consume, reutiliza íntegramente el agua del proceso productivo y apuesta por materiales con una huella de carbono reducida. El compromiso ambiental se refuerza con certificaciones como la ISO 14001, la ISO 9001 y varias DAP de producto. “Tiene mucho valor, y cada vez más clientes lo tienen en cuenta”, destaca el director.
La innovación también tiene un papel central. La metodología BIM está integrada a toda la cadena de valor: desde la gestión del proyecto hasta la planificación, el aprovisionamiento, la producción, la logística y el montaje a obra. Roansa cuenta incluso con un BIM Manager propio y destina una parte importante de sus recursos de I+D a desarrollar nuevos conceptos de edificación industrializada inspirados en modelos del norte de Europa. La visita a fábricas de Alemania, Holanda o Dinamarca ha ayudado la empresa a anticipar tendencias y a adaptarlas al contexto catalán.
Todo este recorrido ha estado posible también gracias al apoyo de socios financieros que han acompañado la empresa en los momentos clave, como Banc Sabadell: "El Banc Sabadell es por nosotros nuestro banco de toda la vida, lo hemos tenido al lado durante toda nuestra trayectoria. Hemos podido contar con él con los buenos momentos y los no tan buenos. Siempre nos ha dado un trato muy próximo y personalizado", apunta Anglada.
Mirando adelante, el reto es continuar avanzando en un sector que, según Anglada, “tiene mucho futuro y mucho camino para recorrer”. A pesar de que el relevo generacional todavía no está definido —sus hijas son jóvenes—, el director tiene claro que le gustaría que el proyecto continuara. “De una manera u otra, tenemos que dar continuidad”, afirma. Después de 90 años de historia, Roansa es hoy un ejemplo de como una empresa familiar puede transformarse sin perder sus raíces, reinventando la construcción con tecnología, sostenibilidad y visión de futuro.
Este reportaje forma parte del serial 'Empreses familiars' de Banc Sabadell. Un homenaje a las familias emprendedoras de todo Cataluña. A través de sus historias, la entidad hace valer el esfuerzo y la pasión con la cual estas empresas trabajan desde hace generaciones, sobreponiéndose en todo tipo de dificultades y cambios. Sin duda, son un ejemplo de superación que merece la pena ser explicado.